El 86% de las personas ya ni ve los anuncios. Nosotros hacemos otra cosa: contamos la historia detrás de tu negocio, para que la gente quiera conocerte, visitarte y comprarte.
Tu cliente vive esquivando publicidad: la salta, la bloquea, la ignora. El clic promedio en un banner es de 0.06% — 6 personas de cada 1,000. No es que tu producto no sirva. Es que nadie se detiene a mirarlo.
La atención ya no se compra a la fuerza. Se gana. Y se gana con algo que el cerebro humano no puede ignorar: una buena historia.
Click promedio de un banner publicitario.
El resto es ruido que nadie recuerda.
La neurociencia lo confirma: una historia con emoción libera oxitocina en el cerebro de quien la escucha —la misma sustancia de la confianza y la empatía. Por eso una historia se recuerda hasta 7 de cada 10 veces, mientras que un dato suelto apenas 1 de cada 10. Cuando la gente confía en la persona detrás de una marca, deja de compararte con la competencia.
Vamos a tu negocio, conocemos a la persona detrás y encontramos eso que te hace distinto: por qué empezaste y por qué vale la pena elegirte.
La convertimos en un reportaje en video, fotografía y copy con gancho —listo para las 5 plataformas donde está tu cliente.
Publicamos en redes y creamos una página permanente en soydeguatemala.com, optimizada para Google. La historia no muere: te sigue trayendo clientes.
No entregamos "un post". Construimos una historia alrededor de tu negocio y la ponemos a rodar en todos los canales donde la gente decide a quién comprarle.
Cada una de estas historias hizo que alguien se detuviera a conocer un negocio que antes no conocía. La tuya puede ser la próxima.







Recorro Guatemala buscando lo mismo en cada negocio: la persona detrás. Porque estoy convencido de que no existe un emprendimiento aburrido —existen historias que nadie se ha detenido a contar.
Creé Soy de Guatemala porque creo que la gente ya no quiere que le vendan; quiere que le cuenten. Y cuando una historia está bien contada, no necesita gritar para que la escuchen.
La confianza pesa más que cualquier anuncio: las personas confían más en la cara detrás de una marca que en la marca misma. Por eso doy la cara —y por eso cuento la tuya.
Así como estas historias te hicieron detenerte, la de tu negocio puede hacer que la gente quiera conocerte, visitarte y comprarte. Contémosla.
Escríbeme por WhatsApp →